Bolivia es un escenario, permanente, de lucha: de poder, de campos de poder, de hegemonía e insurrección de nuevas hegemonías, de periferias en procura de hacerse hegemónicas y de centros en estrés, por no caer en la periferia.
Y el escenario donde se construyen, se hacen realidad estas confrontaciones, son los discursos sociales. Pero a los discursos sociales, dichos entre amigos, proferidos en el cafecito, escritos en un blog, o enviados por correo electrónico, les hace falta la mediación para hacerse socialización y aquí es donde ingresan los medios de comunicación, porque son vehículo, canal por donde se propala la doxa que pretende perpetuarse en el imaginario colectivo, en calidad de realidad.
La mediatización se hace en formato de: noticia, editorial, crónica amarillenta y hasta adoctrinamiento, persistente y cotidiano, por medio de la agenda periodística y la propaganda con cara publicitaria, o programa televisivo de análisis unívoco, unidireccional, casi como un descenso de los 10 mandamientos sobre un pueblo pecaminoso que espera castigo, mortaja y represión.
Lo curioso de lo que hasta ahora he visto es: políticos y empresarios, que siguen hablando desde la “pobreza”, como la prioridad nacional; cívicos del oriente y sus adherencias, que machacan con la condición sine qua non para el “desarrollo” de Bolivia, desde las “autonomías departamentales”; y los movimientos sociales, que argumentan la atomización de Bolivia con el experimento de las “36 naciones”, como el reconocimiento y otorgación de escenarios y espacios de participación política y social, casi como el pago de la deuda interna.
Todos tienen en común: la noción previa (parcial, no holística, tampoco filosófica) del objeto y sujeto del momento histórico que transitamos; y quizás en ello estribe nuestra negación a la madurez política, a nuestra pereza para la construcción social y colectiva del ser boliviano.
Todos tienen en común el resultado nulo, por la persistencia en el boicot, como ethos político, económico y social, que entre paréntesis forma parte del manual de dominación para Bolivia, que manejan los interesados en nuestros recursos naturales.
Todos tienen en común el vaciamiento del contenido, la consistencia y procedencia de la cultura boliviana (léase historia, producción y convivencia social)
Todos tiene en común el adormecimiento que producen con sus discursos que promueven el odio y los prejuicios.
La sensación que tengo es que estamos perdidos, desorientados, a la deriva: en el lugar, el objetivo y el instrumento para hacer “algo”. Nos anima un entusiasmo compulsivo. Porque hasta ese “algo” que tendríamos que estar haciendo, después del tope al que llegamos con el manoseo del ejercicio democrático y el desvalijamiento que significaron los gobiernos hasta Sánchez de Lozada, ese “algo” también se diluyó entre tanto interés individual.
Una peor condición a ésta que acabo de mencionar, es la inmovilidad. Inmovilidad para recordar la historia, para producir, para cosechar, para alimentar, para exportar, parar pensar y actuar colectivamente como bolivianos (no como paceños, cruceños, pandinos, etc)
Lo triste del panorama, es que los medios (prensa, televisión y radio) aportan al caudal del boicot y la parálisis; no sé si por cuestión de supervivencia del periodista, sumada a la imposición del accionista, que a su vez puede ser por supervivencia o imposición de alguien más y así sucesivamente; o por ignorancia completa de la alquimia que poseen (en sí mismos) los medios de comunicación, en la construcción del real social.
A este panorama de construcción de la realidad, desde los dispositivos discursivos de “pobreza”, “autonomía”, “36 naciones con autonomía plena”, debemos añadir la campaña por alcanzar la presidencia de la república (a quien la escribo con minúscula, porque el concepto ha sido desterrado en la nueva Constitución Política del Estado, para dar paso al de Estado Plurinacional)
La campaña apenas comienza y por lo que se vé, no habrá nada nuevo bajo el sol (y no es el mito del eterno retorno: es peor) Lo que sí se repite, es esa nueva idea, instalada: después de lo desastroso que significó el experimento político oriental en los gobiernos de Jaime Paz Zamora y Gonzalo Sánchez de Lozada, tal, occidente es –por naturaleza– el idóneo para definir lo político en Bolivia, mientras que al oriente, le corresponde el financiamiento de los candidatos occidentales que aparezcan.
Sobra decir que reforzaremos en esta campaña, al márgen de los candidatos y los resultados, el ethos del boicot y la parálisis. Qué lástima.
jueves, 25 de junio de 2009
lunes, 23 de marzo de 2009
23 de marzo
En un acto oficial, pasaron por enésima vez -conmerando la pérdida de territorio boliviano en la Guerra del Pacífico- las cenizas de Eduardo Avaroa.
El hecho no deja de ser sintomático: por un lado, por la reiteración del ritual hipócrita, frente a la necesidad histórica boliviana de tener acceso al mar, sobre la que ningún Gobierno nacional, ni FFAA., asumen ni responsabilidad, ni empeño; por otro lado, por lo patético que resulta el ritual en sí: trasladar una cajita de cenizas de un “héroe” cuya talla todavía se mantiene bajo el tabú del tema.
Toda la geopolítica marítima boliviana, reducida a una cajita de cenizas de Eduardo Avaroa, que pasea, con pompa y fanfarria incluida, todos los 22 de marzo, indefectiblemente, en un ritual machaconamente reforzador de lo que implica en el imaginario colectivo y en el sentido social de construcción de la realidad geopolítica y política de nuestras autoridades.
Las patéticas cenizas de un personaje solitario y ausente de contenido y narrativa; diluyente en el análisis de su contenido histórico; un nombre no oficial de ningún organismo de Defensa del Estado, lo que lo hace más bochornoso para el acto conmemorativo y el ritual de quienes lo convocan y lo ejecutan.
130 años de avance insignificativo en procura de recuperar la costa pacífica, excepto la reiteración del ritual de las cenizas que se pasean por calles y avenidas, todos los 22 o 23 de marzo de cada año.
130 años de arrastrar vergüenza, que caben en una cajita de cenizas... por lo menos hemos logrado que Chile nos pague el 50% del agua del Silala que consume desde hace ñaupas; en fin, otra fecha para recordar.
El hecho no deja de ser sintomático: por un lado, por la reiteración del ritual hipócrita, frente a la necesidad histórica boliviana de tener acceso al mar, sobre la que ningún Gobierno nacional, ni FFAA., asumen ni responsabilidad, ni empeño; por otro lado, por lo patético que resulta el ritual en sí: trasladar una cajita de cenizas de un “héroe” cuya talla todavía se mantiene bajo el tabú del tema.
Toda la geopolítica marítima boliviana, reducida a una cajita de cenizas de Eduardo Avaroa, que pasea, con pompa y fanfarria incluida, todos los 22 de marzo, indefectiblemente, en un ritual machaconamente reforzador de lo que implica en el imaginario colectivo y en el sentido social de construcción de la realidad geopolítica y política de nuestras autoridades.
Las patéticas cenizas de un personaje solitario y ausente de contenido y narrativa; diluyente en el análisis de su contenido histórico; un nombre no oficial de ningún organismo de Defensa del Estado, lo que lo hace más bochornoso para el acto conmemorativo y el ritual de quienes lo convocan y lo ejecutan.
130 años de avance insignificativo en procura de recuperar la costa pacífica, excepto la reiteración del ritual de las cenizas que se pasean por calles y avenidas, todos los 22 o 23 de marzo de cada año.
130 años de arrastrar vergüenza, que caben en una cajita de cenizas... por lo menos hemos logrado que Chile nos pague el 50% del agua del Silala que consume desde hace ñaupas; en fin, otra fecha para recordar.
jueves, 12 de marzo de 2009
Con relación de 5 a 1
Cuando las personas “se sacan”, suelen ser casos de psicología o psiquiatría; cuando los gobernantes se sacan –en Bolivia–, les toca “un comité de ética” formado por ellos mismos, o el largo, escabroso e infinito proceso del “juicio de responsabilidades”, con más entradas (en todos los sentidos) que salidas y un eterno sentimiento a nada.
Creo que entre las prácticas políticas más dañino para el colectivo social boliviano, es el cinismo y la apología del delito que últimamente practican las autoridades municipales, departamentales y nacionales.
Desde Percy Dengue Dengue, hasta las “explicaciones”, razones o justificaciones de la toma de la residencia Cárdenas, las construcciones discursivas de estos políticos, deberían ser objeto de estudio de semiólogos (por lo creativo de la construcción de la realidad desde el discurso), de psicólogos y psiquiatras (por lo intrincado de las relaciones morbosas que nos plantean a los ciudadanos)
Ya lo decía el bigotón Azcargorta: “como se juega en el fútbol, se vive”; y si es como nos fue con el seleccionado de México (5 para los charros y 1 para los bolis) sin que medie campeonato, precampeonato, o eliminatoria (nunca superamos las eliminatorias), con razón nos la charlan los técnicos.
Una de dos: o cambiamos de deporte favorito, o nunca más asistimos a los partidos de fútbol, hasta que los jugadores sean profesionales y respeten a la hinchada.
Creo que entre las prácticas políticas más dañino para el colectivo social boliviano, es el cinismo y la apología del delito que últimamente practican las autoridades municipales, departamentales y nacionales.
Desde Percy Dengue Dengue, hasta las “explicaciones”, razones o justificaciones de la toma de la residencia Cárdenas, las construcciones discursivas de estos políticos, deberían ser objeto de estudio de semiólogos (por lo creativo de la construcción de la realidad desde el discurso), de psicólogos y psiquiatras (por lo intrincado de las relaciones morbosas que nos plantean a los ciudadanos)
Ya lo decía el bigotón Azcargorta: “como se juega en el fútbol, se vive”; y si es como nos fue con el seleccionado de México (5 para los charros y 1 para los bolis) sin que medie campeonato, precampeonato, o eliminatoria (nunca superamos las eliminatorias), con razón nos la charlan los técnicos.
Una de dos: o cambiamos de deporte favorito, o nunca más asistimos a los partidos de fútbol, hasta que los jugadores sean profesionales y respeten a la hinchada.
miércoles, 4 de marzo de 2009
Percy ptztztz: Dengue, dengue
No sé de qué se sorprende la gente, con las declaraciones del Alcalde que tenemos en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra; capital que ahora deberá llamarse Santa Cruz del Dengue... camba blandengue.
Este personaje incrustado en la Alcaldía, no sólo monta un show de desquiciamiento para decir lo que se le sale por la boca sin ningún atajo; sino que además –como sus exabruptos– desborda en INEPTITUD por los canales de drenaje: maternidad del Dengue y los basureros municipales: agujeros negros de sanidad y salubridad pública.
Las bellacadas, las onomatopeyas denigrantes, los manoseos de Percy, que buscan intimidar al periodista para que no le haga preguntas molestas o reveladoras, son directamente proporcionales a la permisividad con que lo dejamos actuar, periodistas y público en general.
No deja de sorprenderme, cada vez que éste fulano nos insulta, la complicidad de funcionarios de la Alcaldía, que con risa burlona y a media mueca, miran para un costado como si no fuera con ellos, como si la humillación de un ser humano no es con su especie y para colmo, se suman al registro morbosos de los camarógrafos, la curiosidad de los telespectadores.
Del mismo modo como se tipifican los crímenes de lesa humanidad, del mismo modo deberíamos tipificar, escrachar y repudiar el insulto, la sorna, el manoseo y la grosería de las autoridades de gobierno (municipal, departamental y nacional) a periodistas y a las personas que cuestionamos a las autoridades; porque, por si no lo sabías Percy ptztz Dengue Dengue, es tu DEBER, dar cuantas explicaciones te pidamos sobre tu gestión, (los periodistas y los ciudadanos) que ejercemos ciudadanía, porque es nuestra plata la que administrás.
Este personaje incrustado en la Alcaldía, no sólo monta un show de desquiciamiento para decir lo que se le sale por la boca sin ningún atajo; sino que además –como sus exabruptos– desborda en INEPTITUD por los canales de drenaje: maternidad del Dengue y los basureros municipales: agujeros negros de sanidad y salubridad pública.
Las bellacadas, las onomatopeyas denigrantes, los manoseos de Percy, que buscan intimidar al periodista para que no le haga preguntas molestas o reveladoras, son directamente proporcionales a la permisividad con que lo dejamos actuar, periodistas y público en general.
No deja de sorprenderme, cada vez que éste fulano nos insulta, la complicidad de funcionarios de la Alcaldía, que con risa burlona y a media mueca, miran para un costado como si no fuera con ellos, como si la humillación de un ser humano no es con su especie y para colmo, se suman al registro morbosos de los camarógrafos, la curiosidad de los telespectadores.
Del mismo modo como se tipifican los crímenes de lesa humanidad, del mismo modo deberíamos tipificar, escrachar y repudiar el insulto, la sorna, el manoseo y la grosería de las autoridades de gobierno (municipal, departamental y nacional) a periodistas y a las personas que cuestionamos a las autoridades; porque, por si no lo sabías Percy ptztz Dengue Dengue, es tu DEBER, dar cuantas explicaciones te pidamos sobre tu gestión, (los periodistas y los ciudadanos) que ejercemos ciudadanía, porque es nuestra plata la que administrás.
martes, 3 de marzo de 2009
Bolivia: diseñada para boicotear
A la publicación de una noticia en un matutino nacional, es imposible no escribirle algunas líneas de opinión personal. He aquí la redacción periodística:
“Una encuesta patrocinada por el Fondo para la Democracia de Naciones Unidas (Undef, en inglés) revela que el 68 por ciento de los bolivianos se considera mestizo frente al 62 por ciento de la población que en el Censo de 2001 declaró su pertenencia a alguna de las etnias bolivianas…
“Frente a esas conclusiones –continúa la nota de prensa–, la encuesta muestra que dos tercios del total de consultados se reconocen como mestizos; en cambio, solamente el 20 por ciento dice ser indígena-originario y el 5 por ciento se autoidentifica como blanco…
“El informe –sigue la nota– también señala que un 44 por ciento de los encuestados dice ‘sentirse parte’ de algún pueblo originario. Según los promotores del estudio, este dato muestra que los bolivianos ‘no ven contradictorio’ ser mestizo y al mismo tiempo pertenecer a alguna cultura indígena, principalmente quechua y aymara, las más importantes en el país. En cualquier caso, una amplia mayoría de los encuestados considera prioritaria la identidad nacional frente a lo indígena o lo regional…
“Así, un 76 por ciento –dice el matutino nacional– ve más importante “ser boliviano” que indígena y un 82 lo valora por encima de la identidad regional.” (La prensa: http://www.laprensa.com.bo/noticias/03-03-09/03_03_09_poli1.php)
Se me ocurren varias interpretaciones sobre el tema (ninguna teórica, ni académica, ni letrada)
La primera: es como si nos viéramos en un espejo y nos sorprendiéramos del volumen y la dimensión de lo que se ve reflejado (68% se considera mestizo ahora, frente al 62% que se consideraba de alguna étnica en el Censo de 2001)
La segunda, corolario de lo anterior, tiene que ver con las consignas que solemos seguir ciegamente los bolivianos, porque carecemos de instrucción cívica (incluyendo a TODOS los presidentes de los Comités Cívicos) y de pronto, cuando cambian las circunstancias (las consignas), opinamos incluso lo antagónico.
La tercera, es que si tenemos que guiarnos por la opinión generalizada, con razón la política del entusiasmo compulsivo, ahonda el acelerado subdesarrollo de Bolivia.
La cuarta, merece un exabrupto como: ¿qué ca...”pí”!, hacemos con los “pí” artículos de los privilegios indigenistas en la nueva CPE?
Hasta ahora he visto un país fatigado en consolidar su “diseño para boicotear”; como la absurda idea de no reactivar molinos de trigo, porque pertenecen a los “ricos” y preferir importar harina desde Argentina (los guachos chochos porque tienen bolivianos que les compran sus remanentes de los commoditties), indirectamente refuerzan el modelo neoliberal de globalización del mercado y boicotean el circuito económico nacional.
El diseño del boicot, refleja después, porcentajes como el de la nota, porque la práctica (el boicot) se institucionaliza cada vez que los comités cívicos, los gremios, los movimientos sociales, las instituciones, los gobiernos municipales, departamentales y nacional, operan de manera corporativa (se acomodan y se protegen, en detrimento del colectivo social, del Bien Común)
Un país de boicot exige que nos acostumbremos –como dijo García Lineras– no sólo a la presencia de los militares en función de policía y ministerio del interior sobre nuestras calles, sino también a los espejos que mostrarán, en encuestas y estudios serios como el de UNdef, lo distorsionado de nuestro país.
Un país de boicot exige que nos traguemos sapos y culebras, que votemos como borregos: por el Sí o por el No, para hacernos aprobar constituciones, leyes y estatutos a medias y amarrados: concesiones mayores que el plato de lentejas bíblico (pérdida de la primogenitura)
Un país de boicot vive y se alimenta de la práctica del espejo distorsionado, del espejo de las consignas, del espejo de los regionalismos y los prejuicios.
Si ayer un 62% dijimos que éramos pertenecientes a alguna étnia y ahora un 68% (de los mismos bolivianos) decimos que somos mestizo, simple y llanamente en alguna parte nos engañamos, en alguna parte nos auto-boicoteamos y nos boicotean.
La primera condición para ser Nación boliviana, es que nos miremos al espejo, nos reconozcamos y nos aceptemos: con la verruga y la nariz torcida; que nos tratemos bien y no mal como hasta ahora, donde incluso el Dengue se campea como perro por su casa, por la ausencia, ineficiencia, cinismo, improvisación y falta de respeto por parte de las autoridades, que no encuentran ningún freno: ni de rechazo, ni de molestia, ni de reclamo de parte nuestra (con esta actitud poco cívica, reforzamos su práctica corporativa)
Los porcentajes cambiantes de las encuestas que vengan, seguirán corroborando un estado de ineficiencia colectiva y una vocación por el reforzamiento al boicot.
“Una encuesta patrocinada por el Fondo para la Democracia de Naciones Unidas (Undef, en inglés) revela que el 68 por ciento de los bolivianos se considera mestizo frente al 62 por ciento de la población que en el Censo de 2001 declaró su pertenencia a alguna de las etnias bolivianas…
“Frente a esas conclusiones –continúa la nota de prensa–, la encuesta muestra que dos tercios del total de consultados se reconocen como mestizos; en cambio, solamente el 20 por ciento dice ser indígena-originario y el 5 por ciento se autoidentifica como blanco…
“El informe –sigue la nota– también señala que un 44 por ciento de los encuestados dice ‘sentirse parte’ de algún pueblo originario. Según los promotores del estudio, este dato muestra que los bolivianos ‘no ven contradictorio’ ser mestizo y al mismo tiempo pertenecer a alguna cultura indígena, principalmente quechua y aymara, las más importantes en el país. En cualquier caso, una amplia mayoría de los encuestados considera prioritaria la identidad nacional frente a lo indígena o lo regional…
“Así, un 76 por ciento –dice el matutino nacional– ve más importante “ser boliviano” que indígena y un 82 lo valora por encima de la identidad regional.” (La prensa: http://www.laprensa.com.bo/noticias/03-03-09/03_03_09_poli1.php)
Se me ocurren varias interpretaciones sobre el tema (ninguna teórica, ni académica, ni letrada)
La primera: es como si nos viéramos en un espejo y nos sorprendiéramos del volumen y la dimensión de lo que se ve reflejado (68% se considera mestizo ahora, frente al 62% que se consideraba de alguna étnica en el Censo de 2001)
La segunda, corolario de lo anterior, tiene que ver con las consignas que solemos seguir ciegamente los bolivianos, porque carecemos de instrucción cívica (incluyendo a TODOS los presidentes de los Comités Cívicos) y de pronto, cuando cambian las circunstancias (las consignas), opinamos incluso lo antagónico.
La tercera, es que si tenemos que guiarnos por la opinión generalizada, con razón la política del entusiasmo compulsivo, ahonda el acelerado subdesarrollo de Bolivia.
La cuarta, merece un exabrupto como: ¿qué ca...”pí”!, hacemos con los “pí” artículos de los privilegios indigenistas en la nueva CPE?
Hasta ahora he visto un país fatigado en consolidar su “diseño para boicotear”; como la absurda idea de no reactivar molinos de trigo, porque pertenecen a los “ricos” y preferir importar harina desde Argentina (los guachos chochos porque tienen bolivianos que les compran sus remanentes de los commoditties), indirectamente refuerzan el modelo neoliberal de globalización del mercado y boicotean el circuito económico nacional.
El diseño del boicot, refleja después, porcentajes como el de la nota, porque la práctica (el boicot) se institucionaliza cada vez que los comités cívicos, los gremios, los movimientos sociales, las instituciones, los gobiernos municipales, departamentales y nacional, operan de manera corporativa (se acomodan y se protegen, en detrimento del colectivo social, del Bien Común)
Un país de boicot exige que nos acostumbremos –como dijo García Lineras– no sólo a la presencia de los militares en función de policía y ministerio del interior sobre nuestras calles, sino también a los espejos que mostrarán, en encuestas y estudios serios como el de UNdef, lo distorsionado de nuestro país.
Un país de boicot exige que nos traguemos sapos y culebras, que votemos como borregos: por el Sí o por el No, para hacernos aprobar constituciones, leyes y estatutos a medias y amarrados: concesiones mayores que el plato de lentejas bíblico (pérdida de la primogenitura)
Un país de boicot vive y se alimenta de la práctica del espejo distorsionado, del espejo de las consignas, del espejo de los regionalismos y los prejuicios.
Si ayer un 62% dijimos que éramos pertenecientes a alguna étnia y ahora un 68% (de los mismos bolivianos) decimos que somos mestizo, simple y llanamente en alguna parte nos engañamos, en alguna parte nos auto-boicoteamos y nos boicotean.
La primera condición para ser Nación boliviana, es que nos miremos al espejo, nos reconozcamos y nos aceptemos: con la verruga y la nariz torcida; que nos tratemos bien y no mal como hasta ahora, donde incluso el Dengue se campea como perro por su casa, por la ausencia, ineficiencia, cinismo, improvisación y falta de respeto por parte de las autoridades, que no encuentran ningún freno: ni de rechazo, ni de molestia, ni de reclamo de parte nuestra (con esta actitud poco cívica, reforzamos su práctica corporativa)
Los porcentajes cambiantes de las encuestas que vengan, seguirán corroborando un estado de ineficiencia colectiva y una vocación por el reforzamiento al boicot.
miércoles, 25 de febrero de 2009
Bolivia... otro día más
Hace varios días que no escribo, porque no encuentro aliciente para hacerlo; sobre todo si de comentar sobre las noticias bolivianas se trata.
Esta sandía carnavalera de la realidad boliviana, tiene más pepas híbridas que jugo y la maduración a la que la indujeron por la fuerza (con papel periódico), termina por hacer explotar las últimas extrapolaciones que puedo hacer sobre el tema y que entre paréntesis, nos tiene sometidos en una metódica agonía.
¿Se han percatado –por ejemplo– de lo interesante de la pronunciación de algunas siglas? por ejemplo la “NCPE”; cuidado! se debe leer “nueva cepe-é y no “se pée” porque existe un abismo enorme entre el cepe (hormiga negra, típica del oriente boliviano) con pretensiones virtuales (-e) y la acción de liberar gases, mediante las posaderas que entre aplauso y aplauso, redimen las tensiones.
He aquí otra galaxia de extrapolaciones: la hormiga negra virtual y las posaderas que permiten un ventoseo liberador, tema que lo dejo librado a los de mente ágil, no domesticada, ni castrada por la bulla de la gente.
Entre ventoseos y cepe-e
El matutino paceño La Prensa, publicó esta mañana una nota sobre las atribuciones legislativas demandadas por el Conamaq (Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu) y negada por la NCPE (aprobaba el 25 de enero pasado), porque menciona como ámbito autonómico, sólo el autogobierno (“ejercicio de la libre determinación de las naciones y los pueblos indígena originario campesinos, cuya población comparte territorio, cultura, historia, lenguas y organización o instituciones jurídicas, políticas, sociales y económicas propias”)
La formación de los nuevos territorios indígenas (recuerde que llevamos 183 años de vida republicana y que mucho de la geografía, previa a la conformación de la República, fue modificada por cuestiones sociológicas, históricas y antropológicas), deberán cumplir con requisitos interesantes, porque develan la inclusión abstracta de lo indígena, con exclusión concreta del colectivo social indígena, por el copamiento que hacen otros actores (nuevos en la geografía política boliviana): los cancilleres onegenistas, una casta de asesores frustrados y rebalsados de los gobiernos neoliberales.
Los Requisitos: 1) presentar el acta de conformidad del Consejo de Autoridades Originarias del Suyu, Marka y Jatun Ayllu (con la expresión explícita de querer formar esa unidad territorial); 2) acreditar, a través de un censo, su base demográfica; 3) hacer un estudio socio-antropológico y etnohistórico de su identidad y territorio.
Por el lado de los cepe-e y las pepas, resulta ahora que no sólo interponen requisitos concedidos (observadores internacionales y que la sede de los encuentros con el gobierno nacional, sea en Santa Cruz u otro departamento fuera de La Paz), sino también la condición del cese a las detenciones en Pando.
Si hubiera un baile que definiera lo que hacemos en Bolivia, de seguro que no sería el tango, porque el tango es un baile de seducción; acá bailamos en un cuadrilátero piojoso, las pretensiones de lucha libre, donde todo vale y nada sale.
Lo que siento es un desencanto: por la sandía llena de pepas y el ventoseo al que somos sometidos, sin ninguna vergüenza, gozando de una caradurez que raya en el insulto.
Esta sandía carnavalera de la realidad boliviana, tiene más pepas híbridas que jugo y la maduración a la que la indujeron por la fuerza (con papel periódico), termina por hacer explotar las últimas extrapolaciones que puedo hacer sobre el tema y que entre paréntesis, nos tiene sometidos en una metódica agonía.
¿Se han percatado –por ejemplo– de lo interesante de la pronunciación de algunas siglas? por ejemplo la “NCPE”; cuidado! se debe leer “nueva cepe-é y no “se pée” porque existe un abismo enorme entre el cepe (hormiga negra, típica del oriente boliviano) con pretensiones virtuales (-e) y la acción de liberar gases, mediante las posaderas que entre aplauso y aplauso, redimen las tensiones.
He aquí otra galaxia de extrapolaciones: la hormiga negra virtual y las posaderas que permiten un ventoseo liberador, tema que lo dejo librado a los de mente ágil, no domesticada, ni castrada por la bulla de la gente.
Entre ventoseos y cepe-e
El matutino paceño La Prensa, publicó esta mañana una nota sobre las atribuciones legislativas demandadas por el Conamaq (Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu) y negada por la NCPE (aprobaba el 25 de enero pasado), porque menciona como ámbito autonómico, sólo el autogobierno (“ejercicio de la libre determinación de las naciones y los pueblos indígena originario campesinos, cuya población comparte territorio, cultura, historia, lenguas y organización o instituciones jurídicas, políticas, sociales y económicas propias”)
La formación de los nuevos territorios indígenas (recuerde que llevamos 183 años de vida republicana y que mucho de la geografía, previa a la conformación de la República, fue modificada por cuestiones sociológicas, históricas y antropológicas), deberán cumplir con requisitos interesantes, porque develan la inclusión abstracta de lo indígena, con exclusión concreta del colectivo social indígena, por el copamiento que hacen otros actores (nuevos en la geografía política boliviana): los cancilleres onegenistas, una casta de asesores frustrados y rebalsados de los gobiernos neoliberales.
Los Requisitos: 1) presentar el acta de conformidad del Consejo de Autoridades Originarias del Suyu, Marka y Jatun Ayllu (con la expresión explícita de querer formar esa unidad territorial); 2) acreditar, a través de un censo, su base demográfica; 3) hacer un estudio socio-antropológico y etnohistórico de su identidad y territorio.
Por el lado de los cepe-e y las pepas, resulta ahora que no sólo interponen requisitos concedidos (observadores internacionales y que la sede de los encuentros con el gobierno nacional, sea en Santa Cruz u otro departamento fuera de La Paz), sino también la condición del cese a las detenciones en Pando.
Si hubiera un baile que definiera lo que hacemos en Bolivia, de seguro que no sería el tango, porque el tango es un baile de seducción; acá bailamos en un cuadrilátero piojoso, las pretensiones de lucha libre, donde todo vale y nada sale.
Lo que siento es un desencanto: por la sandía llena de pepas y el ventoseo al que somos sometidos, sin ninguna vergüenza, gozando de una caradurez que raya en el insulto.
jueves, 12 de febrero de 2009
La Bolivia de los Santos Ramírez
Los bolivianos no sólo nos negamos a crecer, a madurar con el tiempo o las experiencias pasadas; además, nos negamos a razonar sobre la coherencia, veracidad y lógica de la zartada de “explicaciones” que hacen los discurseadores, sobre hechos políticos que hacen al interés público, como es el caso del escándalo que envuelve –como una capa sarnosa– a la administración Morales estos últimos días. Me refiero a Santos Ramírez y el caso del asesinato de O’Connor D’Arlach y volteo de $us. 450 mil (Catler Uniservice – YPFB)
Bolivia cuenta con una población que en su 90%, es proclive al desorden y la ilegalidad. Un ejemplo de esta “cultura caótica” que raya en lo delincuencial, es la que le dí el otro día a un taxista, que justamente renegaba contra los políticos.
Mire –le dije– digamos que la multa por estacionarse en las aceras con franja amarilla y en doble fila (dos delitos), es de Bs. 1 (uno sólo), ¿no cree que los conductores se darían de mañas para coimear al policía con Bs. 0,50 y no pagar la miserable multa de 1 boliviano? El silencio se hizo afirmación.
Somos proclives también a mirar la paja en el ojo ajeno y hacernos de la vista gorda, o a chanflearla, o a “discursear” sobre la viga que llevamos; a contentarnos con las “explicaciones” de nuestra viga, porque la ilusión momentánea que nos ofrece, es suficiente para el siguiente discurseador que la refuerza, como la droga que llega en el momento del síndrome de la abstinencia.
Esta práctica, afirma (de asentir), consolida, fortalece y promueve ese 90% de ilegalidad como cultura boliviana; por último, ya no es una cuestión cultural, sino una cuestión de placer por la violación y la impunidad, que se acrecientan a medida que se suman responsabilidades sobre nuestras cabezas. Es posible que el ejercicio del poder –en éstas condiciones– sea algún tipo de orgasmo no clasificado por la psiquiatría.
Pero volviendo al caso policial de la semana, la Fiscalía de la República, ayer imputó a Santos Ramírez, por 6 delitos (por el caso Catler Uniservice SRL – YPFB), a saber:
1. conducta antieconómica (no favorece al patrimonio del Estado, lo perfora),
2. uso indebido de influencias (igual al ejemplo del taxista),
3. contratos lesivos al Estado (hizo perder plata a todos los “bolivianos y las bolivianas” como rimbombantemente nos llaman los onegenistas; nos hizo más pobres que ayer),
4. incumplimiento de deberes (de administrar la cosa pública; los bienes de la casa de los “bolivianos y las bolivianas”)
5. cohecho pasivo (como en el cuento del taxista, favoreció el pago de Bs. 0,50 de coima con pretensiones de quedarse con el diezmo de la coima, siendo el resultado un cuerito en el haber)
6. asociación delictuosa (con la familia de su futura ex esposa)
Recordemos que Santos Ramírez, tiene otros antecedentes:
1) Escándalos de abril de 2006, cuando Santos Ramírez siendo senador del MAS, era además accionista de la empresa Viedsa y logró un contrato para dicha empresa, ejerciendo la función de asesor del Municipio de Tinguipaya (Potosí)
2) Julio de 2006, Freddy Terceros Cortéz, ex funcionario del Congreso, apresado con 3,4 Kgs de cocaína en el Aeropuerto de El Alto, portaba una “carta de recomendación” del senador masista, para hacer gestiones institucionales a nombre del Congreso de Bolivia
3) Agosto de 2006 y el famoso caso de las visas chinas, denunciado por la propia Cancillería. El 9 de marzo, Ramírez declaró (ante el fiscal Edward Mollinedo) que su accionar fue realizado “en el marco de la ley y por promoción cultural”
4) Agosto de 2006, fue acusado por el cobro de una “cuota” obligatoria para los funcionarios del Senado, que tenía por finalidad solventar una fiesta de cumpleaños, en el Círculo de Oficiales del Ejército
5) Febrero de 2007 se vió implicado en la venta de avales públicos, tras la aparición de un recibo por $us.- 1.000 como “gestor” de un cargo en el Instituto Nacional de Estadística
6) 27 de enero de 2009, implicado en el asesinato de Jorge O’Connor D’Arlach y el volteo de $us. 450 mil, como una “forma de pago” por la adjudicación de la Catler Uniservice SRL con un proyecto de YPFB.
Pero lo dramático y patético de esta tragedia boliviana, no termina en el recuento de ilegalidades históricas e impunidades reforzadas por la vista gorda, por el 90% y los discurseadores que adormecen la viga, que desvian la atención sobre la paja ajena (aclaro que la paja no se refiere ni a la oposición, ni a los autonomistas porque ellos también están en esta clasificación); en realidad continúa con este “tragar” discursos y explicaciones sin que nadie reflexiones sobre significante y significado.
“Es un sopapo tapabocas a todos aquellos que han ido denigrando el actuar de nuestro Gobierno y de nuestro Presidente en este tema… Les hemos demostrado que en este Gobierno no se tapa a nadie la corrupción y el mensaje es claro: si a los nuestros los persiguimos, también a los otros, no hay un paraguasgubernamental de la corrupción” Gustavo Torrico, diputado del MAS.
3 niveles de reforzamiento de lo mencionado en líneas arriba. Difícilmente pueda ser un tapabocas, lo que no-por-celo-administrativo (Ministerio de Hacienda, Viceministerio de Lucha contra la Corrupción, Superintendencia de Hidrocarburos, por mencionar algunos) se desenreda entre “escraches” y “campaña política”.
La corrupción parece que se tapa si supera los 33 camiones; a no ser que el compromiso que significan algunos de estos camiones, involucre a muy altas esferas de Gobierno y que por lo tanto, como dogma de fe, no pueden ponerse en peligro, porque haría temblar los cimientos del mito.
La persecusión o linchamiento quedaron claros; primero para las mujeres, que vienen siendo los fusibles más vulnerables de quemar (las hermanas Terán, la futura ex esposa de Ramírez) y segundo porque los que de manera grosera cobraron más de lo que la media (el 90%) asumió como “cultural”, fueron leña para ambos fuegos.
“La Superintendencia sólo tiene atribución de controlar, fiscalizar y regular el transporte de hidrocarburos, refinación, comercialización de productos derivados (combustibles) y distribución de gas por redes, el resto de las actividades no es de nuestra competencia” Guillermo Aruquipa
“Lamentablemente, el Ministerio de Hacienda no tiene las facultades para ver ese tipo de gastos (de un fideicomiso), porque eso es facultad privativa de la Contraloría General de la República (CGR), es la única instancia. El Ministerio de Hacienda no tiene capacidad de fiscalización” Luís Arce Catacora
Eso tiene la burocracia: los procedimientos registrados como enunciados de la función del cargo, son funcionales en los momentos de crisis institucional, porque salen a declarar y a zafar –de manera elegante– sobre las acciones de sus funcionarios. Como Adán, que culpó a la Eva que Dios le creó, el haberle hecho comer el fruto prohibido del Edén.
Convengamos que TODOS los funcionarios de Gobierno, por su deber público (con los “bolivianos y las bolivianas”) TIENEN la OBLIGACIÓN de ser celosos de los bienes del Estado y el no denunciar actos y hechos dudosos, los hace cómplices... por flojera, pero cómplices al fin.
Los pecados son de pensamiento, palabra, obra Y OMISIÓN.
Bolivia cuenta con una población que en su 90%, es proclive al desorden y la ilegalidad. Un ejemplo de esta “cultura caótica” que raya en lo delincuencial, es la que le dí el otro día a un taxista, que justamente renegaba contra los políticos.
Mire –le dije– digamos que la multa por estacionarse en las aceras con franja amarilla y en doble fila (dos delitos), es de Bs. 1 (uno sólo), ¿no cree que los conductores se darían de mañas para coimear al policía con Bs. 0,50 y no pagar la miserable multa de 1 boliviano? El silencio se hizo afirmación.
Somos proclives también a mirar la paja en el ojo ajeno y hacernos de la vista gorda, o a chanflearla, o a “discursear” sobre la viga que llevamos; a contentarnos con las “explicaciones” de nuestra viga, porque la ilusión momentánea que nos ofrece, es suficiente para el siguiente discurseador que la refuerza, como la droga que llega en el momento del síndrome de la abstinencia.
Esta práctica, afirma (de asentir), consolida, fortalece y promueve ese 90% de ilegalidad como cultura boliviana; por último, ya no es una cuestión cultural, sino una cuestión de placer por la violación y la impunidad, que se acrecientan a medida que se suman responsabilidades sobre nuestras cabezas. Es posible que el ejercicio del poder –en éstas condiciones– sea algún tipo de orgasmo no clasificado por la psiquiatría.
Pero volviendo al caso policial de la semana, la Fiscalía de la República, ayer imputó a Santos Ramírez, por 6 delitos (por el caso Catler Uniservice SRL – YPFB), a saber:
1. conducta antieconómica (no favorece al patrimonio del Estado, lo perfora),
2. uso indebido de influencias (igual al ejemplo del taxista),
3. contratos lesivos al Estado (hizo perder plata a todos los “bolivianos y las bolivianas” como rimbombantemente nos llaman los onegenistas; nos hizo más pobres que ayer),
4. incumplimiento de deberes (de administrar la cosa pública; los bienes de la casa de los “bolivianos y las bolivianas”)
5. cohecho pasivo (como en el cuento del taxista, favoreció el pago de Bs. 0,50 de coima con pretensiones de quedarse con el diezmo de la coima, siendo el resultado un cuerito en el haber)
6. asociación delictuosa (con la familia de su futura ex esposa)
Recordemos que Santos Ramírez, tiene otros antecedentes:
1) Escándalos de abril de 2006, cuando Santos Ramírez siendo senador del MAS, era además accionista de la empresa Viedsa y logró un contrato para dicha empresa, ejerciendo la función de asesor del Municipio de Tinguipaya (Potosí)
2) Julio de 2006, Freddy Terceros Cortéz, ex funcionario del Congreso, apresado con 3,4 Kgs de cocaína en el Aeropuerto de El Alto, portaba una “carta de recomendación” del senador masista, para hacer gestiones institucionales a nombre del Congreso de Bolivia
3) Agosto de 2006 y el famoso caso de las visas chinas, denunciado por la propia Cancillería. El 9 de marzo, Ramírez declaró (ante el fiscal Edward Mollinedo) que su accionar fue realizado “en el marco de la ley y por promoción cultural”
4) Agosto de 2006, fue acusado por el cobro de una “cuota” obligatoria para los funcionarios del Senado, que tenía por finalidad solventar una fiesta de cumpleaños, en el Círculo de Oficiales del Ejército
5) Febrero de 2007 se vió implicado en la venta de avales públicos, tras la aparición de un recibo por $us.- 1.000 como “gestor” de un cargo en el Instituto Nacional de Estadística
6) 27 de enero de 2009, implicado en el asesinato de Jorge O’Connor D’Arlach y el volteo de $us. 450 mil, como una “forma de pago” por la adjudicación de la Catler Uniservice SRL con un proyecto de YPFB.
Pero lo dramático y patético de esta tragedia boliviana, no termina en el recuento de ilegalidades históricas e impunidades reforzadas por la vista gorda, por el 90% y los discurseadores que adormecen la viga, que desvian la atención sobre la paja ajena (aclaro que la paja no se refiere ni a la oposición, ni a los autonomistas porque ellos también están en esta clasificación); en realidad continúa con este “tragar” discursos y explicaciones sin que nadie reflexiones sobre significante y significado.
“Es un sopapo tapabocas a todos aquellos que han ido denigrando el actuar de nuestro Gobierno y de nuestro Presidente en este tema… Les hemos demostrado que en este Gobierno no se tapa a nadie la corrupción y el mensaje es claro: si a los nuestros los persiguimos, también a los otros, no hay un paraguasgubernamental de la corrupción” Gustavo Torrico, diputado del MAS.
3 niveles de reforzamiento de lo mencionado en líneas arriba. Difícilmente pueda ser un tapabocas, lo que no-por-celo-administrativo (Ministerio de Hacienda, Viceministerio de Lucha contra la Corrupción, Superintendencia de Hidrocarburos, por mencionar algunos) se desenreda entre “escraches” y “campaña política”.
La corrupción parece que se tapa si supera los 33 camiones; a no ser que el compromiso que significan algunos de estos camiones, involucre a muy altas esferas de Gobierno y que por lo tanto, como dogma de fe, no pueden ponerse en peligro, porque haría temblar los cimientos del mito.
La persecusión o linchamiento quedaron claros; primero para las mujeres, que vienen siendo los fusibles más vulnerables de quemar (las hermanas Terán, la futura ex esposa de Ramírez) y segundo porque los que de manera grosera cobraron más de lo que la media (el 90%) asumió como “cultural”, fueron leña para ambos fuegos.
“La Superintendencia sólo tiene atribución de controlar, fiscalizar y regular el transporte de hidrocarburos, refinación, comercialización de productos derivados (combustibles) y distribución de gas por redes, el resto de las actividades no es de nuestra competencia” Guillermo Aruquipa
“Lamentablemente, el Ministerio de Hacienda no tiene las facultades para ver ese tipo de gastos (de un fideicomiso), porque eso es facultad privativa de la Contraloría General de la República (CGR), es la única instancia. El Ministerio de Hacienda no tiene capacidad de fiscalización” Luís Arce Catacora
Eso tiene la burocracia: los procedimientos registrados como enunciados de la función del cargo, son funcionales en los momentos de crisis institucional, porque salen a declarar y a zafar –de manera elegante– sobre las acciones de sus funcionarios. Como Adán, que culpó a la Eva que Dios le creó, el haberle hecho comer el fruto prohibido del Edén.
Convengamos que TODOS los funcionarios de Gobierno, por su deber público (con los “bolivianos y las bolivianas”) TIENEN la OBLIGACIÓN de ser celosos de los bienes del Estado y el no denunciar actos y hechos dudosos, los hace cómplices... por flojera, pero cómplices al fin.
Los pecados son de pensamiento, palabra, obra Y OMISIÓN.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)